Indegenas Nasa Cosmovision de un Pueblo

 

“Una columna formará un puñado de indígenas el día de mañana para

 reivindicar sus derechos, como reivindicó Dios la humanidad, es decir, la

 rescató de la tiranía del demonio; así rescatará la raza indígena sus

derechos en Colombia y quedará el blanco de arrendatario del indígena,

de esos indígenas que duermen todavía allá en el pensamiento de Dios,

motivo al odio y la mala administración de justicia y envidia del blanco

 contra el indígena

(Manuel Quintín Lame)

 

     Antecedentes

 

El Cauca es el escenario donde emergen las experiencias de resistencia indígena comunitaria. Este departamento se ha caracterizado por la persistente huella de la historia en la generación de profundas desigualdades, diversas formas de exclusión e injusticia social, la composición multiétnica y pluricultural de su población, expresiones de acumulación de riqueza y de  pobreza extrema, presencia de diversas modalidades de violencia, la emergencia y consolidación de movimientos sociales, iniciativas de paz desde la base y experiencias de resistencia civil. (Hernández, 2006, p. 181)

El Municipio de Páez, en el cual se localiza gran parte del territorio ancestral nasa, se ubica en la zona nororiental del Departamento de Cauca, en las estribaciones de la cordillera central de los andes de Colombia, en límites con los departamentos de Huila y Tolima […] Páez es considerado el mayor glaciar de Colombia y fue declarado como zona de reserva de la biósfera del cinturón de los Andes (Comunidad Andina, 2009, p. 13).

Según Hernandez (2006) resistencia indígena en el Cauca surgió con la invasión española en el siglo XVI, desde entonces los fenómenos de violencia expresados en hechos como la esclavización de indígenas la prohibición de hablar la lengua, la satanización de sus creencias religiosas, políticas públicas de extinción de los resguardos, discriminación social, política y económica  y altos índices de necesidades básicas insatisfechas, han llevado a que la resistencia se mantenga.

Como fruto de esta resistencia surge en 1971 la primera organización indígena CRIC (Concejo Regional Indígena del Cauca), convirtiéndose  en una señal del auge de la participación política  de los pueblos indígenas en la política nacional, por medio de sus propias organizaciones y fundamentándose en un discurso étnico que demandó el reconocimiento de sus derechos y sus  diferencias, además de la inclusión  en el Estado y la sociedad nacional (Hernández, 2006, p. 181). La resistencia indígena del departamento del cauca se ha conformado como un  proceso de resistencia territorial, étnica y cultural que conserva un carácter histórico de  largo plazo.

A partir de los 90 dada la desatención que el Estado a las peticiones presentadas por los indígenas,  bajo el lema “por la liberación de la madre tierra” dicha resistencia se fortalece  instituyendo el actual movimiento social indígena caucano, conformado por las  comunidades indígenas de los pueblo Nasa, Totoroes, Kokonuko, Yanacona, Polindara y  Guambiano  que habitan en los municipios de Santander, Silvia, Piendamó, Puracé, Caloto  y Totoró del departamento de Cauca.  

La resistencia indígena del Cauca se materializa en la actualidad en la experiencia indígena comunitaria regional del CRIC, y en valiosas experiencias locales y zonales. Todas ellas se alimentan y retroalimentan dentro de dinámicas propias y participativas, y diversas estructuras que han hecho posible la unidad en la diversidad, Los movimientos indígenas se incluyen en las discusiones contemporáneas en torno a  derechos, economía, política, desarrollo, participación y democratización en esferas   relacionados con sus territorios, recursos naturales y  conocimientos, como en discusiones sobre política nacional y transnacional. Hoy los indígenas han logrado posicionar en el escenario electoral (atreves del  ejercicio democrático) nuevas propuestas políticas  en torno a alcaldías, gobernaciones candidaturas presidenciales en Latinoamérica (Hernández, 2006, P. 182).

Ahora bien, los movimientos  indígenas con  su política identitaria, “han  situado la identidad cultural como un fin en sí mismo dentro de los espacios políticos” (Ulloa, 2004, p. 24). Esto ha permitido crear nuevas formas de conexión entro lo  personal, los cambios sociales y las nuevas relaciones dentro de la nación. De esta forma,  las acciones de los movimientos indígenas,  promueven una mayor democratización de las estructuras sociales dentro de la sociedad  civil para generar nuevas formas de hacer política. Asimismo, los procesos de construcción  de identidades colectivas han posibilitado a los movimientos indígenas convertirse en  fuerzas potenciales de cambio social dentro de lo nacional, lo social y lo político (Fandiño y Morales, s.f.).

 

Sujetos

Teniendo en cuenta que el pueblo Nasa hace parte del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), esta organización se constituye en lugar de encuentro de múltiples actores, en la actualidad representa 115 Cabildos y 11 Asociaciones de Cabildos que están divididos en 9 zonas estratégicas. Legal constituidos existen 84 Resguardos de 8 pueblos indígenas del Cauca: Nasa – Paéz, Guambiano Yanaconas, Coconucos, Epiraras – siapiraras ( Emberas), Totoroes, Inganos y Guanacos. Se le reconoce como Autoridad Tradicional de los pueblos indígena del Cauca, es una entidad pública de carácter especial y en la actualidad lidera negociaciones con el Estado, producto de un sinnúmero de compromisos que la nación colombiana tiene con los grupos indígenas de esta parte del país (CRIC).

Desde los planteamientos del CRIC su labor se centra en reconstruir y fortalecer los planes o proyectos de vida de los pueblos indígenas del cauca, reivindicar y desarrollar sus derechos constitucionales, económicos, sociales y culturales, fortalecer el proceso de autonomía territorial, ambiental, política, económica, educativa, salud y derecho propio.

Otro de los actores significativos en la resistencia indígena es la Guardia Indígena, es un colectivo compuesto por niños, mujeres y adultos. Su  proceso de resistencia y pervivencia en su territorio es el de la defensa de la vida y de la autonomía de los pueblos indígenas, enmarcados en el Plan de Vida y en respuesta a todos los factores de violencia que atentan contra el bienestar y la armonía de los niños, los jóvenes, los adultos y mayores (CRIC).

El CRIC reconoce la Guardia Indígena como un organismo ancestral propio y como un instrumento de resistencia, unidad y autonomía en defensa del territorio y del plan de vida de las comunidades indígenas. No es una estructura policial, sino un mecanismo humanitario y de resistencia civil. Busca proteger y difundir su cultura ancestral y el ejercicio de derecho propio. Deriva su mandato de las propias asambleas, por lo que depende directamente de las autoridades indígenas. Surge para defenderse de todos los actores que agreden sus pueblos, pero solamente se defienden con su “chonta” o bastón de mando, lo cual le imprime un valor simbólico a la guardia.

“Guardar, cuidar, defender, preservar, pervivir, soñar los propios sueños, oir las propias voces, reír las propias risas, cantar los propios cantos, llorar las propias lágrimas” es la razón de su existencia. 

 

 

Alianzas

Los movimientos indígenas incorporado nuevas discusiones que se relacionan en torno a los derechos, la ciudadanía y las identidades; pero a su vez están abriendo nuevas puertas para la participación política. Estos procesos de construcción de identidades colectivas y prácticas civiles han alcanzado apoyo en el ámbito nacional e internacional, por medio de  ONG´s y de diferentes actores de la sociedad civil, “los cuales han contribuido no sólo a consolidar las identidades de estos movimientos, sino a producir cambios sociales en las instituciones nacionales” (Ulloa, 2004, p. 48).

Su vinculación con otros movimientos indígenas y diferentes movimientos sociales contribuyen a la reconfiguración del discurso público, redefinen las fronteras entre los espacios públicos y privados y los campos políticos y culturales, y a su vez crean nuevas formas de hacer política; por lo tanto, las diferencias culturales se convierten en el elemento esencial para entender la dinámica de estos movimientos. El estudio de los movimientos indígenas hace referencia al análisis de los actores étnicos como actores sociales, con una capacidad de acción que tiene la  facultad de auto transformarse en acciones de carácter colectivo, y no solamente al análisis de estos actores como grupos dominados o víctimas (Fandiño y Morales, s.f.).

 

Dificultades y logros

En la resistencia de pueblo Nasas así como de las demás comunidades indígenas del Cauca se han encontrado con dificultades en su mayor parte de tipo ideológico con las que se busca deslegitimar  sus ideologías frente a la opinión pública, “en el caso concreto de la lucha por la tierra, se la pretende deslegitimar desde paradigmas modernizantes, referentes al progreso, la productividad y a la igualdad” (Grupo Semillas).

Su mayor dificultad se da por la invasión de grupos armados como los paramilitares y las FARC en sus territorios ancestrales, encontrando en ellos un lugar propicio para el desarrollo de sus actividades, reclutando indígenas y produciendo cultivos de coca. Como salida a la invasión armada de los grupos insurgente, la presencia de la fuerza pública se suma como una dificultad mas, generando constantes enfrentamientos en los que el pueblo Nasa quede inmerso entre los dos bandos.

Como dificultad se señalan las diferencias con el Estado, “Los gobiernos han tratado de atraer a los indígenas con una doble y perversa estrategia, que ha fracasado. Por un lado, da plata para proyectos que terminan financiando clientelas políticas afectas al Gobierno; por otro, reprime las manifestaciones que denuncien atropellos cometidos por las fuerzas del orden o el incumplimiento de los acuerdos” (Molano, 2012).

Se pueden señalar como logros desde los planteamientos de Hernández (2006) los siguientes:

La recuperación de 120.000 hectáreas de sus territorios ancestrales, del idioma de la medicina propia, de sus ritos y costumbres, los avances en educación propia, con construcción colectiva de currículos y formación de educadores propios, los  avances en derecho propio, el fortalecimiento de las autoridades propias, como los cabildos, ampliación de los resguardos, el reconocimiento en la Constitución de 1991 de la diversidad étnica y los derechos de los pueblos, la  legalización de la propiedad indígena sobre los recursos minerales ubicados en el subsuelo de los territorios indígenas, el proceso de  organización y participación comunitaria.

Sus métodos de acción no violenta contribuyen a la construcción de paz por medio de la sociedad civil, evidenciando la potencialidad de las bases sociales en la búsqueda de soluciones a necesidades y derechos esenciales. Debe verse como un fuerte avance  la consolidación de soberanía (autodeterminación-ancestral) y el reconocimiento que los pueblos indígenas han estructurado por medio de su lucha. Sin embargo, estos pueblos indígenas establecen relaciones políticas con los Estados a través de sus autoridades; reafirmando su autonomía y su autodeterminación, a la vez que reconocen las  instancias institucionales. Los movimientos indígenas demandan un entendimiento nacional que tenga como fundamento,  en el reconocimiento de sus diferencias.